La extinción del líder

Actualizado: 9 mar 2021

Es entendible que en tiempos como el reciente, la urgencia de las empresas por mantenerse y sobrevivir priorice las habilidades técnicas sobre las competencias. En especial cuando la demanda ha caído, afectando el status quo de las organizaciones; haciendo mella en lo que se ha ganado en estructura empresarial, en proyección del negocio y en sostenibilidad.

Si la necesidad es que la empresa no pierda su valor comercial, no pierda su participación de mercado, el camino lógico es evolucionar. Y el primer paso es aceptar que las reglas del juego cambiaron, exigiéndonos un cambio de fondo y no sólo de forma.


Estamos en la era del conocimiento, de la cooperación y ahora, de la reconstrucción de las empresas, de los emprendimientos, de las personas. En general todo está cambiando de forma acelerada.


El reto individual de ser una persona con las competencias necesarias para generar cambios, gestionarlos y crear oportunidades, trasciende al ámbito profesional y se une al objetivo corporativo de evolucionar para conservar lo ganado y seguir creciendo.


Las competencias necesarias para los líderes evolucionaron. Hoy son más exigentes y requieren habilidades nuevas. Y para lograrlo, tendrán que desarrollar la coherencia desde el Ser donde con su esencia y autenticidad más profundas podrán agregar valor. De no hacerlo se convertirá en una pieza del juego que morirá en el proceso y que el mismo sistema sacará para que no lo dificulte. El líder, como lo conocemos hoy evoluciona o se extingue.


Uno de los retos que hoy enfrentan los líderes de las organizaciones, es trabajar con equipos de alto desempeño con ubicaciones diferentes; donde delegar, confiar, hacer seguimiento, ensamblar resultados y seguir desarrollando a cada colaborador y al equipo será vital.


La exigencia para los líderes y sus equipos, hoy es esencialmente humana. Implica competencias de comunicación asertiva a distancia, argumentación intuitiva, debate constructivo, pensamiento crítico, y además, resiliencia, humildad, vulnerabilidad y tolerancia al error, al fracaso. Todas competencias de quienes desarrollan el liderazgo personal.


La característica de globalidad que hoy enmarca todo tipo de relaciones, hace cada vez más importante poder contar con profesionales desarrollados en su ser. Hábiles para tomar decisiones oportunas, útiles en el corto plazo y trascendentes a largo plazo.


Los líderes que no consigan evolucionar y transformarse, se extinguirán.


Desempeño y Competencias


En nuestro tiempo, el crecimiento de las organizaciones está relacionado con gerentes que son coherentes en que sus colaboradores son el recurso más valioso de su empresa.


Así como procuran adquirir e implementar tecnología de punta, se interesan por desarrollar el liderazgo personal de su equipo de trabajo. Se interesan por estimular sus competencias, las del ser. Para que cada uno ejerza su auto-liderazgo desde su trabajo y se sienta valorado por sentirse involucrado.


Daniel Goleman, Robin Sharma, Borja Vilaseca y Sylvia Ramírez, son algunos pensadores recientes del liderazgo personal. Y compartimos con ellos el mensaje de que sólo podemos dar lo que somos.


¿Cómo ser más productivo si no manejo el fracaso?

¿Cómo aportar soluciones si no participo?

¿Cómo desarrollar un pensamiento constructivo si no aprendo de los errores?

¿Cómo ser creativo ante un reto si no estimulo mi habilidad para aprender?


“La gran diferencia entre quien se desarrolla desde el ser y quien se desarrolla solo en su hacer,

es la actitud con la que asume cada reto; y la actitud es lo que marca la diferencia”. Rebeca Rodríguez


Una persona que desarrolla su liderazgo personal, al tiempo de cumplir con sus responsabilidades, busca la satisfacción de siempre aportar, de ser proactiva y dar su máximo potencial. Porque relaciona la excelencia con el respeto por sí misma.


¿Cuáles son las competencias?

Las competencias humanas requeridas en la actualidad y asociadas con todos los procesos que estamos viviendo a nivel mundial, son:

  • Autoaprendizaje acelerado.

  • Manejo de equipos a distancia.

  • Empatía tecnológica.

  • Capacidad de adaptación.

  • Manejo de incertidumbre.

  • Propósito de vida.

  • Pensamiento constructivo.

  • Excelencia.

  • Autodisciplina. Persistencia

  • Tolerancia al fracaso y al error.

  • Velocidad de recuperación.

  • Multiculturalidad.

  • Reinventarse, desaprender y reaprender.

  • Capacidad de producción en cualquier ambiente.

  • Creación de cambios.

  • Ser agradecido.

  • Vulnerabilidad y humildad.


Además de llevarnos a una velocidad mayor, el cambio es necesario si buscamos continuar en el camino. Decidir aceptarlo es un primer paso. Prepararnos para construir el cambio que nos permita crecer es lo más sensato. Saberse reinventar de forma continua es una nueva competencia.


En el caso de personas con cargos directivos, el cambio en el estilo de liderazgo es imprescindible. Se requieren líderes y equipos con autonomía e independencia. El liderazgo dejó de ser exclusivo de los líderes. Hoy necesitamos que todos ejerzan su liderazgo. Todos somos líderes.


Liderazgo personal


Lograr que las empresas puedan mantenerse y seguir creciendo exige el máximo potencial de su equipo de trabajo. Un potencial, inherente a su humanidad. Inherente al desarrollo coherente de sus competencias a nivel personal, relacional y laboral. Un potencial que únicamente se logra cuando desarrollamos el liderazgo del ser.


Como cualquier proceso el desarrollo del liderazgo personal requiere un ruta, una herramientas y un equipo con experiencia para guiar y acompañar.


Para lograr el desarrollo personal la clave comienza por responder con absoluta honestidad: ¿quién estamos siendo?, ¿quién queremos ser?, ¿qué queremos aportar a esta nueva etapa de nuestra existencia?.


Para la escuela de liderazgo CEPPE el orden lógico en el desarrollo del máximo potencial es comenzar por el Ser, Liderazgo Personal (autoliderazgo). Luego desarrollar las habilidades de relacionarnos desde el Amar con Liderazgo Interpersonal, las del Hacer con Liderazgo transformacional, coach y formador, y por último, las de Liderazgo Global con el Servir.


Así expresamos las dimensiones que, en conjunto, forman la integralidad del ser humano. SER - AMAR - HACER y SERVIR.

Lo cierto es que necesitamos vivir en equilibrio, tener en balance nuestras dimensiones para proyectarnos como un ser humano completo. Y esa tarea, aunque puede ser impulsada por la empresa, en realidad sólo puede emprenderla cada persona, cada líder consciente de su rol.